lunes, 19 de enero de 2009

morriña...


En 2004, mis hijos eran así!
Así de pequeños, así de inocentes, así de niños...
Cuando veo sus fotos, evoco tantos y tantos recuerdos, que me pongo blandita.
Ahora son igual de guapos, mucho más grandes en todos los sentidos, no tan inocentes e igualmente cariñosos.
Ahora me abrazan y, lo que sinceramente añoro es no poderlos sentar en mi falda!
Antes casi les protegía de todo, ahora el mundo ya es suyo.
Yo, solo puedo esperarles siempre con los brazos abiertos...

1 comentario:

Martín Romaña dijo...

Bueno, bueno... aquí uno se despista un poco y se llenan los blogs de entradas, voy a recapitular:
La nevadita, fantástica, he visto unas fotos por ahí que parecen hechas en el pirineo profundo, lástima de lo efímero del asunto.

Dios no existe, y ofrecer la otra mejilla me parece de un victimismo patético. Debemos ser consecuentes con nuestros actos, intentar convivir en armonía y no esperar que algo (dios?) nos resuelva nada, ni temer iras divinas.

En blanco y negro las poesías, como las fotos, quedan muy bien, esta la has bordado, te va que ni pintada, y parece ha hayas desayunado setas!!

Niños...uff temo esa edad en la que cuando los sientas en tu falda en vez de hacerte mimos se echan un cuesco y se parten de risa. Que monos, no?