Caminando te encontré, como agua en el desierto...
sanaste mi desconfianza, como doctor experto...
me diste la mano, la cojí y creí en el mundo de los sueños!
Caminando te enamoré, como mago en fantasía...
creiste en mí, y de negro poco a poco el día a día...
de fuera, fuertes balas dirijidas a hacernos tanto mal!
Caminando te descubrí, enterita y cruda a mí...
dulces besos y amargos recuerdos, peso atado a mí...
me acompañas aún así, te siento aún más y sumando!
Camino caminaré, no estoy sola y soy feliz...
cruzaré los rios, nadaré los mares, saltaré rocas: SI...
camino no vencerás y a tí: contigo, cruda hada renaceré!
sanaste mi desconfianza, como doctor experto...
me diste la mano, la cojí y creí en el mundo de los sueños!
Caminando te enamoré, como mago en fantasía...
creiste en mí, y de negro poco a poco el día a día...
de fuera, fuertes balas dirijidas a hacernos tanto mal!
Caminando te descubrí, enterita y cruda a mí...
dulces besos y amargos recuerdos, peso atado a mí...
me acompañas aún así, te siento aún más y sumando!
Camino caminaré, no estoy sola y soy feliz...
cruzaré los rios, nadaré los mares, saltaré rocas: SI...
camino no vencerás y a tí: contigo, cruda hada renaceré!
1 comentario:
Nunca ha dejado de existir la amistad filosófica, la que entraña un amor al conocimiento del uno al otro, la que pasa por encima del tiempo y las dificultades, la que genera lazos de auténtica fraternidad aunque no haya vínculos sanguíneos de por medio.
Por eso la definimos como filosófica, aunque no la llamemos así en la vida corriente. Es filosófica porque hay amor y necesidad de conocimiento. Es la que hace que dos o más personas traten de conocerse, de comprenderse, pasando por el conocerse a sí mismo. Es la que hace nacer el respeto, la paciencia y la constancia, es la que perdona sin dejar de corregir y la que impulsa a que cada uno sea cada vez mejor para merecer al amigo. Es la que despierta el sentido de la solidaridad, del apoyo mutuo en todo momento, la que sabe soportar distancias y dolores, enfermedades y penurias.
La definimos como filosófica porque creemos que sólo compartiendo ideas comunes, metas similares de vida, idéntico espíritu de servicio y superación, puede nacer esa amistad que ni es planta de un día ni nube de verano.
Por eso, nosotros los que aspiramos a la Sabiduría y la buscamos con voluntad inquebrantable hasta hallar sus trazos, podemos y debemos cultivar este noble sentimiento volcándolo en aquellos que del mismo modo tratan de encaminar sus vidas.
La amistad es una sonrisa constante, una mano siempre abierta, una mirada de comprensión, un apoyo seguro, una fidelidad que no falla. Es dar más que recibir; es generosidad y autenticidad. Es un tesoro que vale la pena buscar y una vez encontrado, mantener para toda la vida como anticipo del reencuentro de las almas gemelas y como sombra favorita de lo eterno.
Delia Steinberg Guzmán
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