miércoles, 1 de julio de 2009

Néstor

Si es Néstor, mi hijo. Es el mismo que hace un tiempo me hizo perder la esperanza, el mismo que con su comportamiento me hizo sentir culpa, impotencia y rabia. Me desesperó, me hizo llorar, pero no consiguió que le abandonara. El, a pesar de la dureza y la crueldad que manifestó contra mí, contra el mundo y sin ser consciente de lo que hacía me enseñó una vez más, que la fe mueve montañas y que el amor todo lo puede.
Hoy pasada la ebullición primera de la adolescencia, vuelve a ser aquel niño que tuve en mis brazos, vuelve a emocionarme. Porque no decir también, sin vergüenza que me siento orgullosa.
Aún nos queda mucho camino por recorrer, toda una vida! Seguro, que encontramos problemas y algún que otro mal momento. Seguro que nos enfadaremos y tendremos diferentes visiones sobre las cosas. Seguro y normal, nos separan unos años y unas experiencias. Pero aún así, seguro que sobreviviremos las diferencias y nos enriqueceremos de ellas.
Si, se aprende mucho al ser madre. Se sufre y se disfruta, a ratos!
Pero hoy, mi hijo mayor es un chaval sano, enérgico, inquieto y sensible. Sencillamente una buena persona, de esas a las que admiro.
Y yo, lo único que puedo decir es, que quién siembra recoge, y que en la vida hay que ser valiente y luchar, porque creo que no existen las causas perdidas. Las pérdidas son fruto de la inconstancia, la indecisión y las pocas ganas de luchar.
Quizás esté equivocada, no lo creo!
Mi hijo será un hombre bueno y rico de corazón.
Tenemos también que conocer el lado oscuro, para poder saber que es mejor caminar por la luz.

1 comentario:

Martín Romaña dijo...

No desistir. Luchar. Sobrevivir. Enfadarse. Disfrutar. Sonreír.
Conocer el lado oscuro de un hijo duele. Conocer sus debilidades nos hace sufrir.
Conocer sus bondades y aptitudes nos enorgullece.
Cuanta razón tiene.