Sin tener nombre en mis espaldas, más que mi propio con sus apellidos trabajo sin sueldo y con un objetivo: que desaparezca la sombra del pasado y que mi espalda lleve un nombre que no caiga en el camino!
Sin tener la nómina que apretada al cueyo era soga, solo por un sueldo a fin de mes. Cambiándola por mi tiempo y todas esas ilusiones que se quedan en papel mojado... Sin esa dependencia necesaria, abandoné al diablo y recuperé el alma!
TRABAJAR PARA EL DIABLO... un día, dos, tres... un año, dos, tres...
Creció él con mi alma y ahora le toca perder.
Tendré nombre a mi espalda, seguiré con el trabajo sin la soga en el cuello, no dejaré que caiga en el camino ni mi tiempo, ni mi alma, ni mi ilusión...
El diablo tendrá nombre y ese nombre lo pondré yo! Bailé a su son y su danza; bailaré a mi són, con mi danza... y quién sabe, quizás el diablo tiene nombre y ese diablo soy yo!!!
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