Que tras la tempestad viene la calma, ya es algo que todos sabemos. De no ser así sería insoportable!
Pero cuando estás en plena tormenta, llega un momento que estás calado hasta los huesos. Emtonces deseas como mínimo, un lugar que te sirva de cobijo...
Y cuando eres capaz, de aguantar con todos los sentidos la tormenta y observarla, aprendes como protegerte de ella. Al menos en ese mismo lugar.
No siempre es fácil, tampoco imposible. Supongo que forma parte de un proceso que no podemos evitar, como la vida y la muerte...
Y supongo también, que si aceptas el proceso y vives intensamente todos los momentos; no te libras de nada pero al menos eres cada vez menos ignorante.
1 comentario:
Estoy de acuerdo contigo, necesitamos todos un refugio, un lugar en el que sentirnos seguros y a la vez aprender cada día cosas nuevas. Este lugar debe permanecer lejos de todo lo que esté fuera del circulo más íntimo de cada uno de nosotros.
Así debe ser para que sea refugio y no cueva con oso.
En algunos casos no es fácil, pero siempre debe ser posible.
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