lunes, 25 de febrero de 2008

una dosis de optimismo!


Quizás se puede callar, seguro que se puede hablar sin decir nada pero jamás se puede dejar de sentir...
Aprenderé a no decir y filtrar palabras, a oidos que no sepan escuchar. Pero nunca dejaré de sentir y jamás ahogaré mis sentimientos aunque a veces estos me duelan...
Hablo y río cuando soy feliz, hablo y lloro cuando estoy triste, comparto esos monentos con aquellos que són o creo són mis amigos.
Acepto "collejas" y abrazos, con cariño y sin que caigan en un saco roto
Me siento libre a ese nivel, y elijo a quién quiero mantener y a quién dejo en el camino, sin rencor.

"Caminante no hay camino, se hace camino al andar";
"anda o revienta"...


Sacaré el paragüas para cubrirme de la tormenta, pero no me encerraré en casa.
Andaré pero intentaré no reventar sin llegar al final del camino.
Y andando, me dejaré amar y amaré. Aprendaré y ensañaré. Pero no juzgaré, ni tampoco aceptaré juicios. Opinaré y aceptaré opiniones.

Así es la vida, no?

"Un camino lleno de rosas y de espinas"


1 comentario:

Martín Romaña dijo...

Hablamos a veces de niños y de cebollas. Esta la escribió Manrique desde la carcel después de recibir una carta de su mujer en la que le contaba que solo tenían para comer pan y cebolla.

La tituló Las nanas de la cebolla.

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.
.
En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar,
cebolla y hambre.
.
Una mujer morena
resuelta en luna
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete, niño,
que te traigo la luna
cuando es preciso.
.
Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en tus ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que mi alma al oírte
bata el espacio.
.
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
.
Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
.
La carne aleteante,
súbito el párpado,
el vivir como nunca
coloreado.
¡Cuánto jilguero
se remonta, aletea,
desde tu cuerpo!
.
Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna,
defendiendo la risa
pluma por pluma.
.
Ser de vuelo tan lato,
tan extendido,
que tu carne es el cielo
recién nacido.
¡Si yo pudiera
remontarme al origen
de tu carrera!
.
Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.
.
Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.
.
Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú, satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa ni
lo que ocurre.
.